Tengo poco tiempo para escribir, en un momento comenzará el final de la última clase de inglés del semestre la cual fue dictada por el único que personaje al que he sido capaz de decirle concretamente lo que siento y pienso sobre él mismo. Fue todo un desastre pero esas futilidades vendrán más adelante. Ahora de lo quiero hablar es sobre la sociedad y sus problemas, estoy aprovechando un fugaz instante de inspiración filosófica que surgió de camino a este fin de los tiempos.
Siendo concreto debido a la falta de tiempo y extensión: Los hombres, en su individualidad, están condenados a sufrir por el medio en el que viven; están condenados a sufrir por la presión que llaman sociedad, están condenados a sastisfacer a esa ajena y masiva manifestación de colectividad.
Todos estamos tristes por culpa de ella: buscamos tener siempre lo mejor, el mejor carro, la mejor casa, el mejor celular, el mejor lugar de estudios, el mejor perro, la mejor ropa, la mejor educación, el mejor trabajo y todo para estar "contentos." Creemos que teniendo todo eso somos exitosos y felices, pero yo pregunto: ¿Exitosos frente a quién? la respuesta es obvia, ante los demás. Y podrán contraatacarme diciendo que es para satisfacer instintos y deseos personales, es decir, para alimentar el ego; pero seamos claro, ¿qué es el ego? El ego no es nada más y nada menos que saber que soy mejor que el otro, que tengo lo mejor en mis manos mientras el otro sufre y desbarata por alcanzarme en esta carrera insaciable de deseos y luchas perdidas, rancias en el tiempo y el espacio. Pero así somos.
Además estamos en un círculo vicioso, queremos ser aceptados y sufrimos enormidades por serlo; dedicamos vida, cuerpo y alma por alcanzar unos prototipos plásticos impuestos por un cúmulo reservado de personajes a los que en algún momento de locura, les dimos el poder de influir en la visión que tenemos sobre el mundo. Como solución a esto podemos refugiarnos en nuestro propio mundo, en nuestra propia casa, en nuestra propia isla, ser unos ermitaños desligados de las pretensiones impuestas a través de lo que nos rodea, y muy a nuestro pesar se atraviesa otro impedimento más fuerte e innato que ha sido inyectado en nosotros no por la rabia mediatica sino por la avidez genética: somos absurdamente gregarios por naturaleza; no podemos estar separados de nuestros iguales y vivir para contarlo, porque así fuimos construidos, diseñados por la máquina natural del existir.
La solución la daré más adelante, aquel sujeto ya ha llegado...

Primo, siempre he dicho que eres el mejor escritor! esta super bueno, y es la mejor terapia que tenemos para desahogar todo lo que tenemos adentro, lo que nos hace felices, lo que nos hace sentir tristes o lo que nos aflige, te quiero mucho!