Es deprimente y asalta el terror ante un caudal de traiciones encontradas, conspiraciones absurdas. Llamados hermanos y tan distantes, tan ajenos; con comentarios cáusticos pretenden destruir la alegría de una mayoria con el único y ridículo pretexto de haber roto una soberanía imaginaria plasmada en papeles archivados en la memoria del tiempo.
Por otro lado, el cinismo ha tomado papeles en el asunto, millones de personas se regocijaron de la muerte de otro ser humano igual a ellos pero cuestionado por su conciencia revolucionaria, por su sueño de hipotética libertad y justicia. Un personaje crudo de duro corazón y mente ágil imponiendo un reino de muerte y miedo. Fue tratado con su misma medicina. Comparto la idea que era una basura de ser humano. Una escoria cobarde que a fuerza de sufrimiento de millones de personas intentaba cambiar un rumbo ya establecido. Algunos discreparán de mi aseveración sobre "millones" pero es que no son aquellos secuestrados y sus famlias más los cientos de miles que han perecido; es el sufrimiento de mas de 44 millones que ven como cada día su bandera es agujereada una vez mas por otra bala disparada, que ven como la confianza se va llendo en un remolino de sangre, tragada por el caño en donde viven esas ratas llamadas FARC e imaginariamente Ejército del Pueblo, cuando mas del 90% de la población colombiana los odiamos.
Son una enfermedad invasiva que va consumiendo las entrañas de nuestra tierra, provocando dolores insoportables. Otra noche mas, otra madre, otro padre, otra esposa, otro hijo, otra hija, llorarán amargamente mientras la indiferencia consume sus vidas y el vacío jamás los deja, jamás se llena. La muerte ha barrido lo que antes llamaban hogar, ya son solo cenizas, escombros que pesan en los cansados hombros de los campesinos de mi tierra; van vagando por este vasto territorio con ese fardo ancestral para llegar a lugares nuevos, a vivencias nuevas, sin comprender que están solos y abandonados. Es tal y tan grande la indiferencia que nosotros mismos nos estamos convirtiendo en agentes de esta guerra absurda y que tanto criticamos, estamos abandonando a nuestra patria y a nuestra gente, estamos perdiendo la cabeza debido a la carrera, ya perdida, para alcanzar a esas sordas naciones desarrolladas.
Es nuestro deber, es nuestra obligación, hay que luchar, hay que salir adelante. Colombia nos necesita y no podemos abandonarla a las manos callosas de esos ineptos llamados FARC EP. Mejor dicho, como dijo una conocida: "Que la guerra descanse en paz"

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