Frío
"Acércate, pon tu mano sobre mi gélida piel,
siente como vibro pero como voy muriendo,
disfruta de mi resignación y regodeate con el dolor que me hiciste sentir.
Cuántas noches no lloré por ti,
junto con la luna derramé amargas lágrimas negras,
lloré por no tenerte, por no poder abrazarte, por no poder sentir tu cuerpo junto al mío;
pero ya hoy, cuando la muerte me está acunando tengo la fortuna,
el placer de sentirte cerca, de amarte una vez mas.
Siento tu impasible mirada clavada en mi,
en este agonizante despojo humano. Lloro con todas mis fuerzas porque sigo anhelándote, te sigo amando como jamás alguien te ha amado y nunca fuiste mía, nunca...
Siendo humanos pero tan diferentes,
tan distantes,
tan perdidos,
yo sufriendo y comiendome mis deseos y tú en tu grandioso y poderoso mundo.
Yo siguiendo atentamente tus pasos y tu siempre tan distante.
No fue culpa tuya, pero me duele aceptarlo, es que es tanto lo que te amo que no es facil aceptar esa derrota. Ya, acá muriendo pienso de nuevo en ti, al tenerte tan cerca un sabor a vinagre se instala en mi garganta.
Tócame, aunque sea la única y última vez, siente latir a mi cansado corazón que tantas veces se volcó ante tu imagen.
Quiero que tus suaves labios toquen los mios, se rocen,
jueguen,
que tu boca me muerda y hagan todo lo que durante tanto tiempo soñé.
Ya sé,
no hay necesidad que me reprendas,
conozco mi situación y la tuya. Somos incompatibles y por eso lloro mientras la muerte va arrancando mi aliento suavemente con un amor tal y tan maternal que resulta cínico,
hasta doloroso al saber que estas tan cerca y tan imposible...
Te amo".
Y con estas últimas palabras expiró.

I. Adriana G.L dijo
Ufff..... jajaja me identifique en algunas partes de tu pensamiento, esta muy profundo, muy bueno....
28 Enero 2008 | 05:03 AM